Universidad Nacional de Tres de Febrero, 15 de mayo a 28 de junio de 2013

Curaduría: Diana Wechsler y William López



Las revistas culturales: exposición de intenciones | La Internacional del Pensamiento y el medio artístico en América Latina | Madrid, meridiano intelectual de Hispanoamérica

La exposición busca abrir al público la investigación que se realizó a partir de una selección de algunos tramos de la tarea realizada. La idea fue exhibir aspectos del proceso de la investigación y generar condiciones para que el público pudiera recrearlos en sala y así abrir otras preguntas.

Aunque el término solidaridad está muy connotado al nivel histórico, y su campo semántico es amplio, creemos que resulta pertinente en relación con su capacidad de mostrar lazos de complicidad, afinidades ideológicas, asociaciones eventuales, formaciones, proyectadas hacia el presente.



Las revistas culturales: exposición de intenciones

Las revistas culturales fueron, en el contexto en que se desarrollaron las redes intelectuales de la década del 20, un escenario especialmente significativo. Varias son las preguntas que surgen entorno a las mismas: ¿quiénes las crean?, ¿cuál es la relación con las discusiones políticas que se asumían?,¿qué tipos de textos se publican? , ¿qué conexión había con los modelos propuestos desde Europa?, ¿por qué el interés de cruzar fronteras?

El cambio en la estructura social hizo que a las viejas elites se fueran incorporando otros sectores intelectuales, políticamente interesados en las nuevas propuestas que ganaban espacio, desde la ampliación del liberalismo a las corrientes socialistas y la consigna de educar como forma de democratizar. Los textos publicados en las revistas muestran el papel fundacional que buscaban tener, operando como difusores locales de sus ideas, a la vez que abrían un espacio de comunicación con toda aquella intelectualidad que compartiera sus premisas. No dejaba de haber en esas declaraciones una cierta actitud mesiánica: la responsabilidad del intelectual de dar elementos que ayudaran a conducir por el camino adecuado.

Pese a que es posible identificar elementos de discusión común y factores unificadores, el pensamiento que se generó desde las revistas se escribe en plural, pues la diversidad de situaciones creadas en los espacios particulares, impiden intentar simplificar y unificar. Por ejemplo, la relación arte-política difiere sensiblemente de un espacio al otro y en términos ideológicos fue una etapa de inflexión entre múltiples facetas de pensamiento, pudiendo coexistir resabios del positivismo, con la emergencia de diversas líneas del pensamiento de izquierda. Quienes se acercaban a estos postulados promovían entre la intelectualidad el compromiso de impulsar un desarrollo social y político que tuviese en cuenta a los sectores menos favorecidos. De allí el peso de planteos como los impulsados desde la francesa Clarté y su expansión continental, y la incidencia de una figura como J.C. Mariátegui desde las páginas de Amauta.

Los intentos por consolidar modelos nacionales, complejizó la relación con Europa. ¿Cómo poner a operar la relación cosmopolitismo-nacionalismo?, ¿ de qué manera mirar a Europa y reconfigurar la conexión con un espacio que fue modélico durante tanto tiempo? Justamente textos que se publican en revistas del período dan pautas acerca de la diversidad de abordajes posibles. Uno de los eventos que permite mostrar las particularidades que generó la reformulación de relaciones, fue el escrito publicado en la Gaceta Literaria de Madrid, bajo el título Madrid meridiano intelectual de América.

La Internacional del Pensamiento y el medio artístico en América Latina

A lo largo de 1921 apareció en diferentes revistas culturales de América Latina el llamado “A los intelectuales, Artistas, y Estudiantes de América” por parte del grupo CLARTÉ de París:

“Con fervorosa esperanza nos dirigimos a la magnifica falange de escritores, artistas y estudiantes que anhelan renovar los valores morales, sociológicos y estéticos de los jóvenes pueblos de America Latina. […] No basta afirmar que el remedio a los sufrimientos voluntarios de los hombres está en el advenimiento de un orden social en el que reinarán universalmente la cooperación y la justicia…”

Esta parte de la exposición pretende acercarse a las redes construidas en torno al pensamiento de izquierda en el medio artístico en América Latina de principios del SXX, específicamente a la forma como esto se manifiesta en las revistas Amauta, Claridad en sus diferentes versiones latinoamericanas, El gráfico y Universidad. En todas ellas veremos aparecer como nodos comunes de las redes a las figuras de José Vasconcelos y José Carlos Mariátegui en las discusiones que están relacionadas con el deber ser del arte en América Latina y su compromiso con un cambio social.

Clarté, revista de inclinación socialista había aparecido en Paris en 1917 bajo la dirección de Henri Barbusse. Aunque inició su campaña con un llamado general a la “revolución de los espíritus” muy pronto su demanda escaló a la de un “compromiso político por parte de los intelectuales”, en su adhesión al Comunismo publicó un manifiesto en el que proponía la conformación de una Internacional del Pensamiento que asumiera un compromiso político en la revolución de proletariado.

El manifiesto original de Clarté fue publicado en español en la revista Repertorio Americano, importante foro de discusión para la intelectualidad latinoamericana en San José de Costa Rica en 1920. No es de extrañar que pronto surgieran iniciativas herederas del pensamiento de izquierda de Clarté en revistas culturales al rededor de América Latina.

El arte tenía un papel central en esta revolución internacional del pensamiento americano:

“…el arte debe ser un instrumento de militancia activa decisiva en todo movimiento social, y no, un mero exponente de anomalías individuales hiperestésicas…” (Marti Casanovas, “Arte de decadencia y Arte revolucionario, Amauta 12, 1928)

El reto al aproximarse al tema entonces es estudiar la forma como este pensamiento se manifestó en la producción artística de la época.

“Madrid, meridiano intelectual de Hispanoamérica”.

El escritor madrileño Guillermo de Torre publicó, en la Gaceta Literaria del 15 de abril de 1927, el artículo “Madrid, meridiano intelectual de Hispanoamérica”. El título y el contenido del artículo provocaron reacciones de diverso tipo en diferentes ciudades latinoamericanas: Buenos Aires – a la cabeza – seguida por Lima, La Habana, México, Montevideo, Bogotá, entre otras.

La definición del principal “meridiano”, para los europeos, fue tema sensible durante las últimas décadas del siglo XIX. Hasta 1884 el “meridiano de París” fue referente insoslayable. Las publicaciones locales dedicaron largas columnas en el análisis del orden de importancia para las referencias de navegación que definía la selección de esa guía astronómica. En España, durante las primeras décadas del siglo XX, se mantuvo vigente el tema de los meridianos como una forma de establecer la importancia y el valor de la referencia de la localización. Es en la prolongación de ese ambiente de discusión en el cual Guillermo de Torre propone a la ciudad de Madrid como meridiano intelectual de Hispanoamérica.

Al occidente del Atlántico, en un ambiente de afirmación de discursos poscoloniales, los jóvenes intelectuales de las repúblicas americanas recibieron el escrito del madrileño como una agresión. No fue casual: En ese momento el ambiente latinoamericano ya estaba cargado de búsquedas de las cualidades de los idiomas propios, de indagaciones sobre la estética local, de argumentos políticos de izquierda. La lectura de Clarté – y sus diversas versiones locales –, Amauta y algunas otras publicaciones, impulsó la búsqueda de interpretaciones históricas y sociales de lo telúrico, lo étnico, lo continental. Una atmósfera densa, cargada de ideologías frescas y pasión por las faenas de compromiso social, se respiró en los principales centros urbanos del continente. Las reacciones fueron variadas en su tono y en su presentación. La polémica que suscitó el tema del meridiano intelectual dejó como huella artículos y comentarios impresos que nos permiten hoy reconstruir las cartografías de la discusión.

En Buenos Aires el impacto de la publicación de “Meridiano” fue enérgico. Jorge Luís Borges asumió la protesta y escribió sus pareceres, junto a la de otros autores, en Martín Fierro. En Uruguay, Alberto Zum Felde, presentó el caso de manera cautelosa en las páginas de La Pluma. José Carlos Mariáteguí, en Lima, hizo eco y defensa de la respuesta bonaerense. En Bogotá, Jorge Zalamea escribió en la revista Universidad una corta nota bajo el título de “Hispanoamericanismo” para referir la polémica del Meridiano Intelectual. En la ciudad de la Habana, 1927 revista de avance, asumió su solidaridad continental.

En el caso particular de Guillermo de Torre – quien tras el impacto de su artículo decidió viajar a Buenos Aires – ocurrió una permutación de puntos de vista. El entorno social y político europeo, en particular el enfrentamiento militar de las facciones españolas, mostraba un panorama complicado. Para el escritor madrileño las tramas de la vida, sus intereses intelectuales y sentimentales, modificaron sus compromisos y posturas ideológicas hasta llevarlo a integrarse al medio intelectual que había reaccionado con mayor euforia ante la polémica del meridiano: Buenos Aires. El desplazamiento de los individuos, de sus ideales y el exilio inducido, fueron componentes básicos en el desarrollo e impacto de la polémica del “Meridiano intelectual.”