(II) ARTE / POLÍTICA en América Latina.

A su vez, para tratar de acotar la noción vinculante de ARTE / POLITICA, hemos hecho comentarios, fundamentalmente, dentro de cuatro grandes áreas de exploración:

  1. En primer lugar, la que explora la construcción (política) de un “arte latinoamericano” desde fuera y desde dentro del Continente. Este asunto concierne a la ficción de “lo latinoamericano” resultante no solamente de un vigoroso caudal de producciones literarias, sino sobre todo de un complejo corpus de imágenes y plataformas expositivas, que para nuestro estudio reviste la mayor importancia. Por otra parte, visiones antropológicas relativamente recientes sobre este tópico, sugieren extender el mapa de Latinoamérica a buena parte de Europa y Estados Unidos, lo cual propone interrogantes acerca de a qué tipo de redes vamos a prestar atención.
  2. En segundo lugar, la que estudia “territorios de representación” (exposiciones, encuentros, nodos académicos) en los que está explicitada la intencionalidad macropolítica o en los que la misma se presenta velada tras una construcción de institucionalidad manipulada desde un discurso cultural. Este problema impregna la propia autocrítica y análisis de la red que constituimos como historiadores amparados por financiaciones extranjeras en el marco de un sistema internacional de seguimiento y neutralización ideológica de intelectuales, que no podemos asumir como anacrónica.
  3. En tercer lugar, la que recurre de manera no taxativa a determinados paradigmas artístico-políticos del siglo veinte: el modelo del muralismo mejicano y sus derivaciones (asociado al antifascismo en los años ‘30 y ’40, y al anti-imperialismo en casos puntuales de los años ’60 y ’70); la plataforma del grabado entre 1920 y 1990 (que incluye la producción de las viñetas para revistas políticas y culturales a lo largo del siglo); los conceptualismos latinoamericanos entre los años ’60 y ’80, así como el Arte-Correo.

  4. En cuarto lugar, manifestaciones de activismo artístico vinculadas con la resistencia a las formas de construcción de subjetividad impuestas por las dictaduras militares y por las posteriores matrices neoliberales. Aquí podemos hablar de un arte de resistencia micropolítica que despunta ya a mediados de los años sesenta.